Los Autores:

JOSÉ MIGUEL PALLARÉS (Zaragoza, 1966) se licenció en Derecho en la Universidad de Zaragoza. Posteriormente se trasladó a Madrid, ciudad en la que ha desarrollado casi toda su actividad profesional. Ha trabajado como guionista y articulista de cómic para las editoriales Toutain, Planeta-DeAgostini y Quepuntoes. Fruto de esta actividad han aparecido dos álbumes: "Seis postales a un tiempo" (1996) y "Bram el yacoí" (2002). ha sido subdirector de la revista medusa para el portal Navegalia y redactor jefe de la revista literaria Solaris. ha colaborado como articulista en varias revistas, como Gigamesh, Stalker, Yellow Kid, Ultimate Reports. Participó en la redacción del libro de ensayo "Las cien novelas de ciencia ficción del siglo XX" (2000) y es co-autor del libro de cine "Porque yo tengo un arma y tú no. La guerra de los Balcanes en el cine" (2002). En su faceta literaria ha publicado cuatro libros: "En breve conquistaré esta tierra" (1996), "El ayer vacío" (1998), "Bula Matari" (200), co-escrita con León Arsenal, y "Noches nabateas" (2002). Ha coordinado el libro de ensayo Alquimistas de la fantasía, que aparecerá en marzo de este mismo año.

JOSÉ LUIS TORRES MURILLO (Madrid, 1973) es co-propietario de la librería Framauro, cinéfilo y aficionado a la literatura de terror. Publica regularmente en la revista Gigamesh, y ha colaborado en el libro de ensayo Alquimistas de la fantasía, cuya publicación está prevista para marzo de este mismo año.

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La presente edición de la Semana Internacional de Cine Fantástico, organizada por el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad de Málaga, cuenta con el patrocinio del Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga en todo lo referente a la impresión de cátalogos, programas, cartelería, entradas, etc.

Portada

Este patrocinio ha supuesto asimismo la edición del libro "LON CHANEY, EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS" de JOSÉ MIGUEL PALLARÉS Y JOSÉ LUIS TORRES MURILLO, sobre uno de esos actores irrepetibles, tanto por la época como por su versatilidad, no en vano le llamaron el actor de las mil caras, que contribuyó decisivamente a que la incipiente industria cinematográfica adquiriese el rango de arte. El cine mudo tuvo en él a uno sus más polifacéticos intérpretes, y su habilidad para el maquillaje contribuyó a acentuar su dominio del gesto. Pocos han llegado a reflejar la expresión torturada o el lado más oscuro y escabroso del alma humana con su sola presencia. En 1930 rueda un remake sonoro de The Unholy Three, y da la talla de modo que hubiera superado la temida transición del cine mudo al sonoro. Más, por un capricho del destino, un cancer truncó su trayectoria, y parece como si el séptimo arte hubiera querido evitar que el mito pudiera siquiera malograrse más allá de las fastuosas estampas mudas que nos legó. Siempre nos quedará la duda... ¿cómo hubiera sido Drácula si, tal y como estaba previsto, lo hubiera interpretado él?

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